Problematizando la vulneración de los derechos de los niños y niñas

David Revollo Valencia

Las personas y los pueblos indígenas tienen derecho a disfrutar plenamente de todos los derechos establecidos en el derecho laboral internacional y nacional aplicable. Las personas indígenas tienen derecho a no ser sometidas a condiciones dis­criminatorias de trabajo, entre otras cosas, empleo o salario. (Declaración ONU art. 17: 1,3. Convenio 169 OIT art. 20, 30.)

Gracias a la participación de las representaciones orgánicas de los pueblos indígena originarias en las esferas constitucionales, la ley educativa ya contempla la obligatoriedad a que los niños indígena originarios accedan a la educación. Pero no se piensa mucho en el acompañamiento educacional de los escolares en áreas por donde la producción agropecuaria ya no resulta.

Se tiene que diferenciar entre lo que es la labor que los niños deben desarrollar en las áreas rurales y periurbanos y los niños que por desgracia cayeron en explotación laboral. Un niño en el área rural, por costumbre y por la visión amplia que se tiene, está acostumbrado a trabajar. Quizás esas formas de trabajo en las áreas rurales no deben entenderse tanto como explotación laboral, siempre y cuando están al lado de sus padres aprendiendo a hacer, criando la vida. Sin embargo, hay niños que quedaron huérfanos, entonces no hay quienes le atiendan en alimentación y otros, trabajan para otras personas y familias, muchas veces estas personas pueden ser familiares. En vista de que no hay nadie que reclame por los derechos de estos niños, estos niños son abusados en las formas de trabajo. Multitudes de este tipo de acciones ocurrían y ocurren en los pueblos rurales.

En algunos casos, como es común en las clases pobres, hay mujeres que se embarazaron para alguien, no importa en qué circunstancias, quienes después de nacido el bebé ejercen una acción, a mi pensar en contra del bienestar futuro del bebé, “wikch’uykuy” que consiste en dejarle al babé en manos del hombre o sus familiares, de una manera no amistosa o en base a acuerdos mutuo, sino con rencor hacia el bebé ¿?. Ya que es un bebé no deseado o algo así. A los pocos años su papá se junta con otra mujer. Pero a menudo las mujeres que suelen juntarse con hombres viviendo con una niña o niño en su casa son mujeres amedrentadoras, esclavizadoras, malas personas, registrado hasta en los cuentos de tradición oral. Como ese niño que se dirige al esposo de la madrastra con “Tatay (Papá)” no es fruto del vientre de la madrastra, le hierve la sangre. Pero es un buen ayudante: aunque niño, tiene que levantarse temprano, prender la cocina, ir por leña o por agua, limpiar y lavar al bebé recién nacido de su madrastra, recibir gritos, pero sobre todo ser culpable de todo. Eso es otra forma de esclavización. ¿Cuántos niños son protegidos de esa explotación?, estarán en las leyes, claro, pero no son ejercidos.

En cuanto a los derechos laborales se tiene que hablar también en relación a las personas con discapacidad. ¿Cuántas personas con discapacidad ejercen su derecho al trabajo en su condición de discapacidad?, no solo como oportunidad de laboral que en Bolivia se ofrece al 4%, sino el derecho a ejercer un cargo de autoridad pública, se ha tenido a alguna persona como autoridad en la instancia legislativa, pero no en instancias gestión de gobierno. Era, a lo que me acuerdo, el año 2010, inicios, cuando escuché por comentarios que un profesional en educación de mi pueblo, muchos años mayor que yo en edad, hablaba y decía comparándome con alguien: “¿Dónde estás trabajando? No hay nadie como mi sobrino. Mi sobrino trabaja en I.N. y gana 15000 bolivianos mensuales. Como mi sobrino deberían ser”. La diferencia es que, muchas personas, después de las campañas electorales de 2005 y 2009 hicieron acompañamiento a alguna tienda política. Entre los muchos grupos que apoyaban al partido de gobierno “indígena” había uno denominado “Profesionales del MAS”. Y aquel, su sobrino, estaba incluido en ese grupo, de seguro liderando. Consecuencia a ello, después de la llegada de Evo Morales a la Presidencia por la votación mayoritaria de los pueblos en pobreza en la actualidad, el sobrino querido es designado (?) en un alto cargo en mando de una institución en el que se quedaría casi los catorce años. Y si allí ejerce funciones desde, por lo menos, mediados de 2006, ¿cuántos bs. ya tiene cobrados del Estado?. En mi caso, todos los cargos que ejercí fueron mediante las convocatorias, siguiendo los procedimientos de postulación. Mi estimado profesional en educación de mi pueblo, no tiene por qué compararme con nadie, puesto que hay muchas diferencias académicas, profesionales, de perfil y hasta físicas (por las que muchas veces no seleccioné). Y, por lo menos, desde mi entender, para ser persona no es necesario tener un sueldo de 10000 bolivianos, sino aportar a la construcción social, reconocer y fortalecer la identidad, respetar las diversidades y tener un sueldo justo a consecuencia de los procedimientos y competencias. Hay cantidad de convocatorias de acuerdo a mi perfil y competencias, pero a menudo piden “licencia de conducir” u otros aspectos.

En Bolivia no hay oportunidades laborales, peor para personas en situación de discapacidad. Uno, si puede, trabaja algunos meses, pero no tiene beneficios sociales. De modo que todo lo cobrado como sueldo se irá en las atenciones médicas de su familia, la educación de sus hijos, el pago a la AFP e Impuestos Nacionales. Casi ya nada para la alimentación y prácticamente nada para el ahorro. El derecho al trabajo, de personas eficientes, desde mi punto de vista, ha sido quitado por el mismo Estado durante los catorce años de gobierno “indígena”. Si trabajas, igualito nomás te lo quita, salvo que tu sueldo sea 15000 (bs.) o más. Este tipo de presión se ejerce también a los pueblos originarios y campesinos.

De la misma manera, otro de los aspectos fundamentales para la convivencia con la pandemia fue la alimentación, siendo parte de los protocolos de los pueblos indígenas. Los efectos de la pandemia han sido notorios y desastrosos en las ciudades, no así en las poblaciones rurales indígena originarios. ¿Por qué? Ya nos referimos a las ciencias, y otro, por la alimentación. Desde el momento que se han decretado las cuarentenas no había circulación de transporte. Los migrantes indígenas a las ciudades abandonaron las ciudades y retornaron a sus territorios. En las ciudades se quedaron tres tipos de familias: (1) familias pobres que no tienen casa propia, viven en alquiler, su ingreso económico es la economía informal y otros trabajos casi de esclavitud; (2) familias con sueldo fijo y (3) familias pudientes dueños de empresas y comercios. Las cuarentenas han favorecido a las familias pudientes aumentando la brecha que les separa de las familias pobres.

Se puede decir que la pandemia del coronavirus fue precedida en nuestro país por la pandemia del racismo y que en la cuarentena se agravó. Siendo Bolivia un lugar en el que la “economía informal” es más grande que la formal, el gobierno dispuso una cuarentena como si fuéramos Inglaterra o Alemania, sin considerar cómo la mayoría de las personas en el país se ganan el pan de cada día. Muchas familias rompían la cuarentena, lo que se notó más en algunos lugares de El Alto, pero esto no sucedió solo en esa ciudad. (Macusaya, 2020: 105) El coronavirus se ha contagiado a todo tipo de familias. Los más privilegiados para el tratamiento en hospitales fueron las familias con sueldo y las familias pudientes. Las cuarentenas no han neutralizado a la pandemia en las ciudades, el coronavirus llegó a los pueblos indígenas y hasta ya pasó (calmó), de acuerdo a testimonios las personas cuentan que la enfermedad pasó como una ola por los habitantes de sus pueblos, pero los fallecidos a causa del coronavirus no son cantidades, casi nada; pero los fallecimientos en las ciudades sube en los relatos de los noticieros. ¿A qué se debe? Es la circulación de los productos alimenticios, de acuerdo a la visión de representantes de los pueblos originarios; mientras las ciudades estaban en cuarentenas no había circulación de alimentos, se quedaron con alimentos procesados a partir de materia prima transgénica, no se ha permitido el ingreso de alimentos orgánicos y naturales procedentes de los pueblos indígena originarios a las ciudades porque no había transporte, no se permitía. En la perspectiva de los pueblos originarios el tratamiento (convivencia) con la pandemia consiste en la alimentación orgánica y natural que fortalece las defensas en el cuerpo humano, como parte del uso de protocolos de medicina originaria o ancestral cuando se contara con la presencia del coronavirus. Entonces, está claro que los gobiernos deben fomentar el cultivo de alimentos orgánicos o naturales y no así los transgénicos. El gobierno boliviano ha ingresado a la era transgénica a gran escala en los últimos años, promulgando normativas y liberando decretos que favorezcan a las grandes agroindustriales. Los pueblos indígena originarios aún no han reaccionado ante ello, pero se acerca una dura lucha que deberán emprender estos pueblos contra los transgénicos tan pronto pase la pandemia. Con las cuarentenas se ha aprendido que con los alimentos transgénicos no se logra combatir la pandemia, pero con los alimentos naturales se puede convivir con la pandemia.

Spread the love

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *